Manual AM de la DGT
Tema 4. Seguridad vial
Las condiciones meteorológicas influyen de forma importante en la seguridad de la circulación. La lluvia, la nieve, la niebla o el viento pueden reducir la visibilidad, disminuir la adherencia de los neumáticos o afectar a la estabilidad del vehículo.
Por este motivo, el conductor debe adaptar su velocidad y su forma de conducir a las condiciones del entorno.
La lluvia puede provocar problemas de visibilidad y pérdida de adherencia, por lo que es necesario extremar la precaución.
Las primeras gotas de lluvia son especialmente peligrosas, ya que se mezclan con el polvo, la suciedad y los restos de aceite presentes en la calzada, formando una superficie muy deslizante.
Cuando la lluvia es intensa puede acumularse agua en el pavimento y producirse el fenómeno conocido como aquaplaning, que ocurre cuando el neumático pierde contacto con la calzada al no poder evacuar toda el agua.
En estas situaciones es recomendable:
Con la lluvia los frenos pueden mojarse, lo que reduce su eficacia. Para secarlos se pueden realizar pequeñas frenadas suaves mientras se circula.
Además, la distancia de frenado puede aumentar hasta el doble cuando el pavimento está mojado.
También se debe prestar especial atención a las marcas viales, tapas metálicas o pasos de peatones pintados, ya que suelen ser más resbaladizos que el resto del pavimento.
Si la lluvia es muy intensa y dificulta mucho la visibilidad, puede ser recomendable detener el vehículo en un lugar seguro hasta que mejore la situación.
La nieve y el hielo reducen considerablemente la adherencia de los neumáticos.
La presencia de placas de hielo es especialmente peligrosa para los vehículos de dos ruedas, ya que pueden provocar la pérdida inmediata de estabilidad.
Estas placas suelen aparecer con más frecuencia en:
Cuando la calzada está cubierta de nieve es necesario conducir con mucha suavidad, evitando aceleraciones y frenadas bruscas.
En estas condiciones es recomendable utilizar marchas largas, ya que transmiten menos fuerza a la rueda y ayudan a evitar que patine.
La niebla reduce considerablemente la visibilidad, lo que dificulta la percepción de otros vehículos, señales o peligros en la vía.
En estas condiciones el conductor debe:
Las marcas viales pueden servir de referencia para orientarse sobre el trazado de la carretera.
Además, la calzada suele estar húmeda, lo que reduce la adherencia y obliga a conducir con mayor precaución.
Utiliza el alumbrado para mejorar tu visibilidad y facilitar que el resto de los vehículos pueda percibir tu presencia con mayor antelación.
El viento puede afectar a la estabilidad del vehículo, especialmente en vehículos ligeros como los ciclomotores.
El viento lateral o racheado es el más peligroso, ya que puede provocar desplazamientos bruscos en la trayectoria del vehículo.
También se debe prestar especial atención al adelantar vehículos voluminosos, como camiones o autobuses, o al pasar junto a obstáculos como edificios o montañas, ya que pueden producirse cambios repentinos en la intensidad del viento.
En zonas con viento fuerte es recomendable:
Tema 4. Seguridad vial